
|

|

A la hora de elegir un buen aceite vegetal debemos tener en cuenta sus propiedades.
Debemos consumir aceites vegetales ya que contienen grasas poli insaturadas porque proveen al organismo ácidos grasos esenciales, que el organismo no produce. Cualquier forma de cocción del aceite es buena, pero al freírlo las grasas poli insaturadas se pierden en alrededor de un 20 %.
Los aceites de más agradable sabor son el de girasol, el de soja, el de maíz y el de cártamo. El de girasol es el más rico en vitamina E.
Los aceites de nuez y de avellana poseen un sabor más intenso y contienen ácidos grasos esenciales.
El aceite de oliva es muy recomendable por sus beneficios para el organismo, sobre todo el extra virgen. Tiene un rico sabor, y por sobre todo, no pierde sus minerales, vitaminas y ácidos grasos esenciales y antioxidantes. Se lo asocia con la prevención de enfermedades cardíacas, cancerígenas, artritis y problemas articulares.
Las semillas de linaza, consumidas en forma de aceite, o directamente, se caracterizan por sus efectos curativos. Poseen ácidos grasos Omega 3 y Omega 6.
Son conocidas las aplicaciones de estas semillas en los tratamientos para derrotar el cáncer, efectuados sobre todo, en Estados Unidos, sobre todo el cáncer de cólon, y el de mama, en este caso porque contienen fitoestrógenos.
Como poseen prostaglandinas, son excelentes, para el funcionamiento de las arterias, y previenen ataques cardiovasculares. Recomendadas, además para los diabéticos, como diurético, laxante suave, en dietas para adelgazar, como antioxidantes, para disminuir los procesos inflamatorios, para las hemorroides, para el tratamiento de trastornos nerviosos, para el estado saludable del cabello y de la piel y como un natural afrodisíaco. Si se usa en tratamiento para divertículos las semillas deben consumirse molidas. Son muy saludables y ricas agregadas al yogur. Se las recomienda especialmente para los trastornos de la menopausia
Si te interesa adelgazar, prueba mezclar dos cucharadas de linaza en un vaso de jugo de frutas. Esta es la cantidad (dos cucharadas) que se recomienda consumir por día, no más, pues puede producir trastornos intestinales, como diarrea o meteorismo.
Es un alimento obligatorio para los vegetarianos. Muchas de sus variedades aportan más proteínas que la carne, y mucho más beneficiosas para el organismo, ya que no aportan como la carne grasas saturadas, sino mono o poli insaturadas.
La nuez proviene del nogal, un árbol milenario que cubría gran parte de Asia y Europa y sus propiedades son extraordinarias.
Por su abundancia en ácidos grasos omega-3, mejora la artritis, la piel y previene ciertos tipos de cáncer.
Impiden el aglutinamiento de la sangre, lo que beneficia al corazón, porque contiene ácido linoleico y alfa-linoleico.
También es fuente de vitaminas del complejo B y de vitamina E, potasio y z inc.
Deben comerse frescas, porque su alto contenido graso hace que se pongan rancias apenas peladas.
Para aprovechar al máximo los minerales que poseen, acompáñelas con alimentos que provean vitamina C, por ejemplo, un jugo de naranjas, recién exprimido.

La importancia de las vitaminas es bien conocida. Todas poseen un nombre abreviado, con el cual se las conoce, y otro nombre científico.
La vitamina A, fue descubierta en 1913, y su nombre científico es axeroftol.
La vitamina B1, fue descubierta en 1926 y se llama tiamina antineurítica.
La vitamina B2, data de 1933 y se denomina riboflamina y lactoflavina.
La B3 la ubicamos en el año 1939 y se denomina nitotinamida y vitamina PP.
La B6 es también de 1939 y se llama piridoxina y adermina.
La B12, fue descubierta en 1948 y su nombre es cianocobalamina.
Data la C de 1932 y es reconocida científicamente como ácido ascórbico.
La vitamina D es de 1922 y se llama calciferol.
La E es de 1922 y su nombre es tocoferol.
La H se llama ácido paraaminobenzoico y Vitamina Bx.
La vitamina K es de 1939 y su nombre es filoquinona y vitamina antihemorrágica.
Todas ellas son absolutamente necesarias, y se encuentran en frutas y verduras, aunque hay que poner especial cuidado en el proceso de cocción ya que muchas veces se pierden al cocinarlas. Es recomendable usar el agua donde se hierven las verduras para hacer con ella sopas o guisos.
También debe considerarse que actualmente, la falta de tiempo hace que muchas personas consuman productos industrializados, que carecen, sobre todo de ácido fólico y vitamina C, presente en productos naturales y frescos.
Tampoco se suplen las carencias con suplementos vitamínicos con los que se debe tener cuidado. Si se ingieren vitaminas descontroladamente en pastillas o cápsulas, sin control médico puede tener consecuencias graves. Se han observado, por ejemplo, casos de desprendimiento de retina por un exceso de vitamina E o la formación de cálculos renales por la ingesta desmedida de vitamina C. Por lo tanto lo mejor es buscar en la naturaleza lo que ella nos da que lo contiene en la proporción adecuada.

Quiero decirles que si bien las proteínas son necesarias, no son más importantes que cualquier otro nutriente, y se consume en general más proteínas que las que el organismo necesita, que es 56 gramos diarios. El exceso ocasiona la necesidad de eliminar ese excedente. Si no se logra la exclusión, la consecuencia es la privación de energía y la almacenación de proteínas como desechos tóxicos, lo que trae efectos negativos de todo orden, además del aumento de peso.
Tradicionalmente se consideró a la carne como fuente ideal de proteínas. Les cito una frase que encontré: "Una de las principales razones para el consumo de carne es que la proteína animal se asemeja mucho más a la del cuerpo humano que las proteínas vegetales. Excelente argumento para comerse al prójimo, en realidad, pero creo que hasta los más entusiastas consumidores de carne encuentran repugnante esta idea”.
Si pensamos que las proteínas nos hacen fuerte, podemos apreciar que los animales más fuertes son vegetarianos, como los elefantes, los bueyes, los caballos, las mulas, etc.
El gorila plateado, con un organismo similar al nuestro, es vegetariano, y sumamente fuerte.
Las proteínas nos sirven en tanto y en cuanto nuestro cuerpo las procese, y no en su estado natural. Los animales se apropian de las proteínas pero no las crean, los creadores son los vegetales. En la carne existen aminoácidos esenciales, que no son creados por el animal, sino obtenidos de las plantas. Según los autores citados, esa es la causa de que “los carnívoros generalmente no se comen a otros animales carnívoros: instintivamente, comen animales que se hayan alimentado de vegetales”.
Hay ocho aminoácidos que el cuerpo necesita y todas las frutas y verduras los contienen, en menor o mayor grado. Sin embargo, los que poseen todos los aminoácidos que no produce nuestro cuerpo son: las zanahorias, los plátanos, las coles de bruselas, coles, coliflores, el maíz, los pepinos, las berenjenas, los chícharos, las papas, las calabazas, el betabel, los tomates, las nueces y las semillas de girasol y ajonjolí.